Guillermo Ferreyro: “No sé vivir sin escribir, para mí es indispensable”

May 7, 2019 | Novedades, Prensa

Guillermo Ferreyro escritor argentino

El escritor argentino Guillermo Ferreyro fue el ganador del Tercer Premio Internacional de Novela Kipus con su novela “Maltrato” y el 22 de mayo estará en Bolivia para presentar esta obra.

Y es que lo logrado por Ferreyro es mucho por su propuesta narrativa y las temáticas que aborda en ella. Entre sus logros están el Premio Dionisio Losada por el cuento “Imperio de tres”, Premio Único Sor Juana Inés de la Cruz (México) con su obra “Pinturitas” y el Premio Latinoamericano de

Primera Novela Sergio Galindo con “La cloaca”, obra que recientemente la presentó en el Salón del Libro de Ginebra, Suiza, y después lo hará en la Feria de Praga, de Badajoz, y en otros espacios literarios.

El autor de “Maltrato” habló con Los Tiempos sobre sus logros, proyectos y las temáticas abordadas en sus obras.

– ¿De qué trata “Maltrato”?
Es el proceso de transformación de una mujer a partir de que mata a su marido. Transcurre en poco más de 24 horas. Explora los cambios que provocan el hecho de asesinar a la persona que elegiste para compartir tu vida y producir vida. Es como matar tu propio estilo de vida. Cuando un hombre ejecuta un femicidio ya sabemos en buena medida qué pasa por su cabeza, cómo actúa y cómo se siente porque es como un estereotipo. En cambio en el caso de una mujer puede parecer un acto de liberación, pero es muy probable que no sea así. Que bien pronto dude de todo. Y hasta se asome a l borde de la locura. No alcanza deshacerse del otro. Es preciso deshacerse del bagaje cultural y emocional que nos llevó a hacer un maltrato, para dejar de repetirlo.

– Luego de sus logros y su recorrido en las letras, ¿en algún momento creyó que debía haber sido el ganador de este concurso?
Un jurado selecciona una obra, ya que además de la calidad del texto supongo que entra en juego la subjetividad de cada persona, los gustos y sus posiciones políticas y estéticas. No me cabe duda que hubo otros trabajos de gran calidad, pero quizás la exploración del viaje interno de una mujer, acudiendo a la segunda persona como una voz impersonal e imperativa, dieron como resultado un abordaje original o distinto de un tema bastante actual.

– ¿Qué es lo que conoces de Bolivia en cuanto a propuestas literarias?
Conozco poco. Casi nada porque recién hace unos pocos años comenzó a circular algo de literatura contemporánea boliviana por Argentina. Supe de Magela Baudoin por “La composición de la sal” y seguí un poco su actividad estos años, también leí “Nuestro mundo muerto” de Liliana Colanzi. No mucho más, pero creo que es un momento en el que se está gestando algo muy interesante en Bolivia.

– Una de sus profesiones es la química, pero ¿en qué sentido esta ciencia ha complementado o ha aportado de alguna manera en su carrera literaria?
Estudié química durante la secundaria, soy técnico químico y trabajé unos pocos años en eso, hasta los 22. Luego lo abandoné por completo. Sin embargo, reconozco que la misma curiosidad que me había llevado a la química es la me impulsó dentro de la literatura. Cuando era chico y decidí seguir química me imaginaba que iba a ser un inventor, bueno en ese aspecto la literatura me ha permitido serlo. También es cierto que en mis novelas y cuentos a veces manejo con más soltura algunos datos que parecen vincularse con la ciencia, y aunque suelen  ser falsos, logran dar una extraña verosimilitud al relato.

– Alguna vez dijo que ingresó tarde a la literatura porque tiene más de 50 años Entonces ¿existe edad para empezar a escribir?
Me retracto. A la literatura ingresé muy joven: leyendo, escribiendo y publicando muy poco. Luego dejé de escribir sistemáticamente durante mucho tiempo. Es decir sólo lo hacía cuando me daban las ganas o lo necesitaba. Eso en términos literarios, porque toda mi vida trabajé escribiendo ya sea como redactor publicitario o periodista cultural freelance. A los 50 años retomé lo que había dejado de lado y lo volví a colocar en el centro de mi vida. O sea, no es que ingresé tarde, reingresé grande, maduro y más viejo que el común de los escritores. En conclusión, no existe ninguna edad ni ningún momento ni ningún espacio que condicione la escritura. Lo único que le pone límites temporales o físicos es uno mismo.

– En toda su trayectoria en las letras, ¿alguna vez pensó que escribir se convertiría en una necesidad para usted? En general, ¿cree que es necesario escribir?
No es necesario ni imprescindible escribir. De hecho la gran mayoría de las personas no escribe literatura y vive lo más bien o sobrevive. La necesidad es una condición absolutamente personal. En mi caso no sé vivir sin escribir y cuando no lo hago siento que estoy en falta o hay algo indispensable en mi vida que estoy dejando de hacer. Es una especie de obligación interna, que no me da tregua. Se alivia al terminar un libro, se suspende un poco más si logro publicarlo, pero al poco tiempo reaparece y debo empezar otra vez como si nunca hubiera escrito una sola línea con la misma ansiedad y extrañamiento.
 
– ¿Qué proyectos está emprendiendo ahora?
Estoy trabajando en una nueva novela y un nuevo libro de cuentos. También estoy haciendo una corrección de mi libro “Pinturitas” que probablemente se reedite en agosto en Argentina. Por el momento, estoy realizando las presentaciones en Europa de mi novela “La cloaca” que acaba de salir en México y Argentina.

“No existe ninguna edad, ni ningún momento, ni ningún espacio que condicione la escritura. Lo único que le pone límites temporales o físicos es uno mismo”. Guillermo Ferreyro. Escritor.

Fuente: Los Tiempos